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  • Ansiedad qué puedo hacer

    Ansiedad qué puedo hacer

    ¿QUÉ PUEDES HACER CUANDO LA ANSIEDAD APARECE?

    Cuando tenemos mucha mucha preocupación, ansiedad, , miedo…en el día a día, actuamos en modo supervivencia o “en automático”, disparándonos más de lo que nos gustaría y sin responder realmente como sabemos que es mejor.Mal humor, problemas para conciliar el sueño, run run constante de pensamientos…y si tienes hijos/as o pareja, enfadándose uno por tonterías cada mañana!Sentir emociones desagradables forma parte de la vida y como humanos somos capaces de lidiar con ellas con más o menos éxito en función de muchas variables diferentes: cómo nos enseñaron nuestras figuras de referencia, el tipo de apego, las experiencias de nuestra vida y muchas más pero también lo que de forma consciente decidimos hacer cuando vamos al psicólogo*.Aunque entiendo que tu-estilo-sea-el-tuyo, eso que sientes…se puede abordar en consulta para reaprender a responder de otra forma.Disipando (algo) el miedo, la ansiedad o la preocupación se ponen en marcha recursos personales que ya tienes pero que el modo supervivencia no te deja poner en práctica y se aprenden otros nuevos para responder menos en automático y más como realmente quieres.¿Te animas a probar sin (tanto) miedo? El verano es un momento estupendo para practicar de forma más consciente sin tanta prisa a estar como realmente quieres estar en la vida.

    HERRAMIENTAS PARA MANEJAR LA ANSIEDAD

    Contar con que va a aparecer

    Tener un plan con lo que a tí te funciona en estos casos

    Ponerte en marcha: el movimiento si estás agobiado, salir de la cama si estás con el run run nocturno (o de buena mañana), ejercicios para soltar y conectar con otra cosa…

    Compartir lo que te preocupa con alguien…

    ¿y EN NIÑOS? ¿Qué es la ansiedad infantil?

    La ansiedad es una emoción más, universal, necesaria e inofensiva. Es una respuesta adaptativa del cuerpo y de la mente en situación de peligro pero cuando aparece de forma innecesaria, se vuelve recurrente y hace que el niño o la niña evite situaciones no peligrosas como ir al colegio o hacer un examen podemos estar ante un problema de ansiedad.

    ¿Cuáles son los síntomas de ansiedad en la infancia?

    Dolores físicos frecuentes (sin enfermedad causal).

    Hiperactividad, inquietud, movimiento constante más allá del juego regular.

    Pesadillas persistentes.

    Rabietas frecuentes e inexplicables. Ataques de rabia. Intenso y frecuente mal humor. Irritabilidad. Negativismo intenso.

    Desobediencia o agresión persistente (de más de 6 meses) y conducta provocativa hacia las figuras de autoridad.

    Cambios importantes en el rendimiento académico o malas calificaciones (aunque se esfuerza).

    Mucha preocupación o ansiedad excesiva, lo que puede manifestarse en su negativa para asistir a la escuela, al acostarse a dormir o al participar en aquellas actividades normales para un niño/adolescente de su edad.

    Apego excesivo a los padres             

    Aislamiento social y búsqueda de actividades lúdicas solitarias.

    Autolesiones

     Uso/abuso de drogas.                                          

    Pautas para actuar ante la ansiedad en niños y adolescentes

    Artículo para calmar a un niño ansioso.

    Vídeo con tres recomendaciones básicas para que los adolescentes sepan qué hacer con la ansiedad cuando aparece.

  • Guía breve sobre ansiedad infantil

    Guía breve sobre ansiedad infantil

    ¿Qué es la ansiedad infantil?

    La ansiedad es una emoción más, universal, necesaria e inofensiva. Es una respuesta adaptativa del cuerpo y de la mente en situación de peligro pero cuando aparece de forma innecesaria, se vuelve recurrente y hace que el niño o la niña evite situaciones no peligrosas como ir al colegio o hacer un examen podemos estar ante un problema de ansiedad.

    ¿Cuáles son los síntomas de ansiedad en la infancia?

    Dolores físicos frecuentes (sin enfermedad causal).

    Hiperactividad, inquietud, movimiento constante más allá del juego regular.

    Pesadillas persistentes.

    Rabietas frecuentes e inexplicables. Ataques de rabia. Intenso y frecuente mal humor. Irritabilidad. Negativismo intenso.

    Desobediencia o agresión persistente (de más de 6 meses) y conducta provocativa hacia las figuras de autoridad.

    Cambios importantes en el rendimiento académico o malas calificaciones (aunque se esfuerza).

    Mucha preocupación o ansiedad excesiva, lo que puede manifestarse en su negativa para asistir a la escuela, al acostarse a dormir o al participar en aquellas actividades normales para un niño/adolescente de su edad.

    Apego excesivo a los padres             

    Aislamiento social y búsqueda de actividades lúdicas solitarias.

    Autolesiones

     Uso/abuso de drogas.                                          

    ¿Qué tipos de trastornos de ansiedad pueden tener los niños?

    Es normal que tu hijo o tu hija sienta ansiedad algunas veces de vez en cuando. En algunos casos, cuando la ansiedad pasa a ser un problema se caracteriza porque:

    Es desproporcionada

    No se desaparece

    Le hace evitar situaciones/personas o le afectan a su vida diaria

    Podríamos estar entonces ante lo que llamamos trastornos de ansiedad.

    Más que etiquetar a tu hijo con un diagnóstico sobre un trastorno u otro si estás leyendo esto es porque estás preocupado. Te recomiendo que acudas a una psicóloga para poder intervenir cuanto antes y ayudaros.

    Ansiedad de separación. Se da cuando el niño o la niña muestra una ansiedad excesiva ante la separación de sus padres o de la persona que le cuida.  Llora, no se puede soltar o siente pánico a la hora de separarse de ellos para ir al colegio o a un cumpleaños. También suele manifestar mucha preocupación por que les pueda pasar “algo malo”.

    Ansiedad social. Los niños que sufren ansiedad social son muy conscientes de sí mismos y se sienten a menudo juzgados por los demás. Sufren sudores, malestar, preocupaciones en situaciones sociales como leer en clase, hacer una presentación o participar en alguna extraescolar si no conocen a alguien. Se les ve con mucha ansiedad por lo que intenten evitar a toda costa situaciones con otros compañeros.

    Mutismo selectivo. Es un problema de ansiedad menos frecuente que otros pero incapacita mucho:  el niño o la niña no habla en algún ámbito en concreto aunque tenga perfecta capacidad para ello. Por ejemplo, no habla con su profesora aunque la conozca desde hace tiempo y se comunique bien con sus compañeros de clase o sus padres.

    Trastorno de ansiedad generalizada. Los niños y niñas con este trastorno se preocupan mucho por todo casi todos los días. Lo más habitual es que expresen preocupación por el colegio o su rendimiento. Suelen comportarse de forma muy perfeccionista, estar muy irritables, quejarse de molestias o dolores difusos y muchos tienen problemas para conciliar el sueño, dormir solos, pesadillas…

    Trastorno de pánico. El niño con trastorno de pánico sufre de ataques de pánico de forma repentina e imprevista.

    Trastorno obsesivo compulsivo. Los niños con trastorno obesesivo compulsivo sufren pensamientos negativos, preocupaciones importantes…poniendo en marcha acciones repetitivas para calmar su malestar (compulsiones). Suelen tener miedo de que algo malo suceda o preguntan constantemente buscando seguridad y reafirmación. Lavarse las manos a menudo o comprobar muchas veces algo, son signos que aparecen con frecuencia.

    Fobia específica. Son niños que desarrollan un miedo intenso y excesivo a cosas o acciones que no son peligrosas per se. Pueden ser de tipo animal (fobia a los perros, las arañas), médica (miedo a ir al dentista, a las inyecciones), ambiental (miedo a las tormentas), situacionales (a los puentes, los túneles) o de otro tipo.

    Trastorno de estrés post traumático aparece después de que el niño o adolescente haya vivido una situación traumática en la que él mismo o alguien cercano haya estado en peligro o haya muerto (accidentes, abuso, …)

    ¿Cómo se trata la ansiedad infantil?

    La terapia para los trastornos de ansiedad en la infancia más usada es la terapia cognitivo conductual donde se trabajan tanto en los pensamientos como en la respuesta fisiológica que aparece en el niño ansioso. Hay numerosos programas que se aplican con éxito desde hace muchos años.

    Desde mi experiencia, la terapia con los padres de forma simultánea o alternando sesiones resulta muy satisfactoria e imprescindible en la mayoría de los casos.

    También es habitual que se trabaje con el psicólogo para que el niño o adolescentes vaya exponiéndose a aquello que le da miedo poco a poco y de forma controlada hasta superarlo.

    En ocasiones, puede ser necesario complementar la terapia psicológica con tratamiento farmacológico. En mi opinión, con los trastornos psicológicos infantiles es fundamental siempre que el tratamiento con fármacos esté acompañado con terapia psicológica con el niño y psicoeducación para los padres.

    Pautas para actuar ante la ansiedad en niños y adolescentes

    Artículo para calmar a un niño ansioso.

    Vídeo con tres recomendaciones básicas para que los adolescentes sepan qué hacer con la ansiedad cuando aparece.

    Fuentes. Elaboración propia a partir de experiencia profesional, DSM-V, Tratamiento unificado transdiagnóstico para niños y adolescentes, Child Mind Institute, Ruiz Sancho AM, Lago Pita B. en Trastornos de ansiedad en la infancia y en la adolescencia, por citar algunas.

    Diseño. Canva

  • En verano deberes sí o deberes no

    En verano deberes sí o deberes no

    [blockquote text=»Que hagan media horita de deberes todos los días o que repasen un poco antes de la piscina es como si a tí te pidiera tu jefe que te conectaras todos los días media horita a trabajar en vacaciones.» show_quote_icon=»yes» text_color=»#3f3e7f»]

    ¿Qué te parece? ¿Te resultaría fácil desconectar y descansar?

    Pues aunque te pueda parecer exagerado (y como madre sé lo que relaja mi ansiedad tenerles repasando un rato unos días), a los niños les pasa como a nosotros, que les supone un esfuerzo grande hacer deberes en vacaciones aunque sea sólo un ratito al día…

    Realmente las vacaciones son tan largas porque los niños y niñas necesitan desconectar mucho tiempo del ritmo y el esfuerzo que han hecho todo el año. Sobre todo, piensa en el tiempo que pasan sentados en clase o casa repasando, estudiando o escribiendo…

    ¿Está hecho el cuerpo y el cerebro de un niño para pasar tanto rato sentado?

    Por eso no creo que sea estrictamente necesario que en verano todos los alumnos y alumnas hagan días de repaso.

    ¿Todos deben hacer deberes en verano?

    Para aquellos que han aprobado todo o conseguido los aprendizajes del curso…NADA de deberes de repaso.

    Para niños y niñas que tengan una dificultad de aprendizaje o del desarrollo debéis seguir las instrucciones que os den sus profesores de apoyo o las psicólogas que les hayan dado el apoyo pedagógico durante el curso.

    Para los que van mal…es difícil pero los niños y niñas que quizá más necesiten el repaso en verano son aquellos para los que el colegio es más estresante. Si durante el verano “aprovechamos para que se ponga al día” no habrá tenido tiempo suficiente de desconexión y puede que luego en noviembre esté agotado.

    ¿Qué deberes sí conviene hacer en verano?

    La doctora Mercedes Bermejo, vocal de la junta de gobierno del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, opina que ser «partícipes de la curiosidad intelectual de sus padres ayudará a los niños a encontrar sus propios estímulos y, sobre todo, a vivir lo bonito, entretenido y divertido que es aprender ya no solo dentro del aula», ha señalado la psicóloga.

    Eso sí que me parece interesante, aprovechar el tiempo extra de estar juntos para implicarnos en los aprendizajes de nuestros hijos.

    Piensa en habilidades, hobbies, pasiones que tú le puedas enseñar y compártelas…Por ejemplo, si eres de los que cocina házlo con ellos ya que siguiendo la receta leen, preparando los ingredientes aprenden a organizar la información además de disfrutar y ser partícipes de las tareas de casa.

    Si te gusta ir a los museos, aprovecha y cuéntales de pintura, de alguna escultura…

    O realiza experimentos de física!! O comparte parte de tu trabajo con ellos.

    Opciones hay muchas para que tu hija o tu hijo conecte con la motivación para aprender.

    También puedes apoyarte en otras opciones:

    Juegos educativos.

    Trazos, motricidad fina, miles de actividades a tu alcance online. No dejes de echarle un ojo a esta web, https://educandoenconexion.es/ si tienes menores de 6 años y te gusta Montessori.

    Si van a hacer deberes en verano…recomendaciones básicas

    Si de todos modos quieres que hagan algo, te doy algunos consejos a la hora de hacer deberes en verano:

    • Con un poco de lectura, vale.
    • El aprendizaje con gritos, enfado, enfrentamiento… es negativo.
    • Deja que tengan al menos 4 semanas seguidas de desconexión total.
    • Deja que elijan ellos con tu ayuda el material y la hora del día en la que se van a poner.
    • Si vas a estar tú de «profe», ojo. Si notas que pierdes los nervios enseguida, os enfadáis, se queja de que no le sale, llora…mejor habla conmigo y te doy algunos consejos para que los deberes no sean motivo de pelea.

    Aquí puedes ver qué hacer cuando aparece la frustración ante los deberes. Pincha

    HAZ OTROS DEBERES EN VERANO…

    Más importante que insistir en hacer deberes en verano, sería dedicar más tiempo y esfuerzo para cambiar la relación que la gran mayoría de los niños y niñas de nuestro país, tienen con la tecnología.

    En la consulta, la dependencia y adicción a las pantallas no deja de crecer. En las calles, sorprende ver a niños de 2 años sentados en los carritos con la pantalla bien cerca de los ojos…no vaya a ser que se distraigan un rato mirando al frente…Y sabemos lo perjudicial que es para los menores el uso tan precoz y continuado de la tecnología.

    Te doy unos tipps para bajar el tiempo de pantallas durante las vacaciones:

    • Apagar dispositivos móviles durante buena parte del día.
    • No dejarles la Tablet en el coche “porque es más cómodo”
    • Evitar usar dispositivos en sitios que no toca: en la playa o la piscina ni soñarlo, en la mesa del restaurante tampoco, si vamos de paseo pues vamos de paseo…
    • Que al menos tengan unos días seguidos sin tecnología.

    ¿Te atreves tú con el reto? Necesitarás paciencia y tener alternativas preparadas pero el beneficio será enorme.

    Te dejo este link para que escuches de toda una experta por qué éste debería ser tu reto del verano con tus hijos si usan pantallas. Rojas Estapé : cómo funciona nuestro cerebro

    Más información sobre  los deberes en verano

    Yo misma recomendando cómo hacer más fácil el hábito de la lectura en casa.

    How to keep Kids reading this sommer. Artículo de  Child Mind Institute para no que tus hijos no dejen de leer en verano.

    Educar es todo: Hablan los expertos.

  • Hablemos de sexo con los niños

    Hablemos de sexo con los niños

    Hablemos de sexo con los niños

    [blockquote text=»- Ay cariño, que he entrado en el cuarto de los niños y he visto a Daniel mirándole el pene a su amigo Iván!!
    – ¿Y qué has hecho?
    – Pues ¿qué iba a hacer? Cerrar de golpe y no decir ni mú!!!» show_quote_icon=»yes»]

    Cómo hablar de sexo con los niños es una de las preocupaciones más frecuentes de padres de todo el planeta. Algunos padres y madres, hablan sobre educación sexual con sus hijos fácilmente y otros no saben cómo abordar este asunto.

    “¿A qué edad tengo que hablar de eso con la niña? ¿Qué hago si nos han pillado? ¿Qué debe saber un adolescente sobre sexo? ¿Vale con lo que le han contado en el colegio?”

    Son preguntas que nos hacemos a menudo.

    Los profesionales sabemos que es positivo que madres y padres hablemos de sexo en casa: así les enseñamos a cuidar de su salud y pueden resolver las dudas más habituales en el entorno familiar (en lugar de ir a buscarlo en google).

    En ocasiones lo que nos sucede es que llegado el momento nos entran los nervios, las dudas, las risitas o los silencios…¡Normal!

    Entonces…¿Cómo hacemos?

    Te invito a seguir leyendo y a echarle un ojo al vídeo que está un poco más abajo.

    ¿Qué hay detrás de una buena educación sexual en casa?

    Realmente la educación sexual empieza mucho antes de que nuestros hijos sean capaces de hacer preguntas. Como madres, como padres digamos que hacemos educación sexual desde que son bebés… “hablamos de sexo” con nuestro hij@ desde que nace.

    Educamos su sexualidad con nuestras caricias, los besos, la forma en la que permitimos o no que conozca su cuerpo, la seguridad que le transmitimos cuando se desnuda o las respuestas que damos a sus preguntas en el día a día. También con nuestro ejemplo. Con el pudor a la hora de mostrarnos nosotros o con el lenguaje que utilizamos.

    Todo esto es educación sexual y «lo que ve en casa» va a contribuir a que desde niño, vaya configurando sus ideas de la sexualidad y el amor.

    ¿A qué edad hay que hablar de sexo?

    A partir de los 3/ 4 años, los niños empiezan a hacer preguntas sobre casi todo y en lo referente a la sexualidad harán igual.

    ¿Cómo ha entrado el bebé en la tripa? O ¿Por qué papá tiene pene y tú no? Son cuestiones que os plantearán en cualquier momento o lugar como parte de su proceso normal de crecimiento. DEBÉIS CONTESTARLE para que sepa que de educación sexual también se puede hablar.

    Quizá con diez años, le de vergüenza hasta que le preguntes si le gusta algún chico o chica. Pero desde los ocho entre amigos ya se hacen comentarios sobre el sexo y es importante que no tenga dudas sobre la biología del sexo: aparato reproductor, nombres, mecánica, etc. Para que cuando hablen entre ellas, ya sepa lo básico.

    A partir de los 11/12, es bueno ampliar información, hablar de las emociones que surjen cuando nos enamoramos, del deseo, el placer como aspectos normales en las relaciones humanas. O de por qué tantos adolescentes en todo el mundo ven pornografía y creen que ésa es la forma de tener relaciones sexuales.

    La edad de inicio de las relaciones sexuales en España está entre los 13 y los 17 años así que antes deben conocer los métodos anticonceptivos y  cuál usarán llegado el momento. También qué son y cómo se evitar las enfermedades de transmisión sexual.  No es un tema que debamos ignorar a partir de los 12/13 años.

    Puede que sean momentos difíciles para tratar en casa pero es muy importante que la información se la ofrezcamos nosotros para evitar que la busquen sólo en Redes sociales o sus amigos.

    Reglas de oro para hablar de sexo con los niños

    [unordered_list style=»circle» animate=»no»]1. Dar siempre una respuesta, aunque nos pille en mal momento. Corta y adecuada a su edad pero una respuesta que satisfaga su curiosidad y disipe dudas. Así ellos entienden que «está bien»preguntar. Y volverá a hacerlo.

    Ojo con esas expresiones que transmiten al niño o la niña que las preguntas no son bien recibidas: Los “pero de dónde has sacado tú esa palabra” o “qué cosas dices!” no generan en los niños confianza. Nunca se es “muy pequeño para preguntar sobre eso”, que tu hijo no busca fastidiarte, sólo quiere saber. Si nosotros evitamos el tema, el niño lo percibe y así le dejamos solo con sus dudas.

    Una respuesta superficial, para escurrir el bulto…transmite al niño que el tema no nos interesa demasiado y vamos cerrando la puerta a que nos vuelva a preguntar.Mejor si le exponemos nuestras ideas y luego le preguntamos sobre las suyas; no sólo fomentamos la comunicación entre nosotros sino que aumentamos la seguridad en sí mismo. Y si en ese momento no te sientes cómodo, díselo y luego con calma se lo aclaras.

    2. Responder con sinceridad adecuando el vocabulario a su nivel. Mejor hablar de los términos sin usar sinónimos que puedan confundirle.

    “Mamá tiene vagina, los chicos pene” es algo que les decimos cuando comienzan a hacer preguntas al observar sus cuerpos y los nuestros.

    A veces no les da tanta vergüenza si empezamos hablando de la biología y luego nos vamos extendiendo a otros temas como el placer o la libido.

    3. No esperar. Como tarde, es un tema a abordar con la pubertad.

    Puede parecerte que tu hijo “es un crío aún” pero no te duermas. La edad de inicio de las relaciones sexuales en España está entre los 13 y los 17 años.

    Podrías  llegar el  último a darle una información que es fundamental que le des tú también (no sólo sus profesores o médicos).

    4. Hablar de las distintas orientaciones sexuales. Quizá tu niña tenga dudas sobre las dos mamás que tiene su compañera de clase o tu hijo varón se haya enamorado de su amigo.

    No des por supuesta la orientación sexual de nadie…puede parecerte raro pero así le enseñas a respetar a los demás y le dejas claro que también respetarás (lógicamente!) la suya.

    5. No olvides hablar del amor. De lo qué pasa cuando te enamoras de alguien. Los sentimientos, las emociones y los pensamientos que uno tiene hacia el enamorado.

    La aceptación del otro, el respeto, el deseo y los límites.

    Puedes hablarle de cuándo tú te has sentido así, de tus relaciones anteriores, de cómo te hablaron a tí tus padres de sexualidad…

    Es importante no caer en los tópicos que tan presentes están en el cine y las series: ese amor romántico que todo lo puede, el caballero andante o la necesidad de tener cuanto antes y a toda costa la primera relación sexual «porque ya toca».

    Según la edad, valora cómo de seguro se siente tu hijo y enséñale a luchar contra la violencia de género con respeto hacia los demás y hacia sí mismo.[/unordered_list]

    educación sexual, sexualidad infantil

    Cómo hablar de sexo con los niños

    Una guía para descargar gratis. Educación sexual para niños y niñas de 6 a 12 años. 

    Interesante el programa de Jordi Évole sobre sexualidad adolescente : https://bit.ly/3Jh5guj

    Libros sobre este tema hay muchos. Te dejo las referencias de algunos que a mí me gustan . Puedes también elegir alguno con tus hijas en la biblioteca o la librería o dejarlo a la vista en casa si son más tímidos.

    Educación sexual para niños y niñas de 0 a 6 años: Cuándo, cuánto y cómo hacerlo. Mª del Carmen Hernández Sánchez del Río

    Para resolver tus dudas desde que tu niño es un bebé y hasta los 6 años aproximadamente. Perfecto si estás perdido porque crees que “eso ya lo hablaré cuando sea mayor”. Muy recomendable porque es fruto de la investigación y experiencia de la autora, con ejemplos adaptados también a niños con necesidades educativas especiales, para que sepan adoptar conductas y actitudes adecuadas.

    Mi primer libro de sexualidad. Pilar Migallón Lopezosa y otros.

    La Asociación Española de Sexología Clínica ofrece una respuesta sencilla, pero profesional a las incómodas preguntas de los pequeños. Con dibujos explicativos. Un apoyo visual para cuando quieras abordar el tema y también sobre el que volver para profundizar cuando surjan las preguntas.

  • Qué digo si me preguntan por las drogas

    Qué digo si me preguntan por las drogas

    [blockquote text=»Hablar sobre el consumo y los motivos que llevan a alguien a consumir es un importante recurso educativo para la prevención si lo hacemos teniendo en cuenta la edad de los niñ@s y algunas recomendaciones.» show_quote_icon=»yes» text_color=»#3f3e7f»]

    Muchos padres se plantean si el hecho de hablar de drogas con los hijos no será una invitación a que las prueben. Al contrario, dar información clara y sencilla según la edad es un buen factor de protección frente al consumo. No conviene nunca ignorar las preguntas que nos hagan o mirar para otro lado cuando el tema nos llega a través de noticias o en la educación emocional escolar.

    Vamos a ver qué aspectos son importantes a la hora de hablar de drogas en casa (alcohol, tabaco, cannabis, drogas de diseño…)

    Cómo hablar de drogas con menores de 5 años

    Nuestros hijos entre los 3 y los 5 años preguntan habitualmente y casi siempre de forma muy insistente por todo. “¿Qué es un cigarro? ¿Por qué el abuelo fuma? ¿A qué huele el cigarro de esas chicas?”

    Como no tienen aún la capacidad para argumentar o debatir porque su desarrollo cognitivo aún no se lo permite, nuestras respuestas deben ir encaminadas a que ellos comprendan que el consumo de tabaco y alcohol es perjudicial para la salud.

    • Darles una respuesta clara, concisa y directa cuando pregunten: “fumar es malo para la salud”, “el alcohol no es bueno para el cuerpo”.
    • No mentir.
    • No esperar a que sea otro quien responda sus dudas.
    • Pero tampoco es necesario ni conveniente que se aborde con ellos el tema de manera formal.

    Cómo hablar de drogas entre los 6 y los 11 años

    En estas edades, suelen preguntar por aquellas drogas como el alcohol y el tabaco porque son las que están socialmente aceptadas y quizá menos por aquellas otras ilegales. En todo caso, debemos estar preparados para cuando lleguen sus preguntas.

    Si quieres favorecer la comunicación, plantéales preguntas abiertas y escucha atentamente sus respuestas, así también sabrás qué actitud tiene tu hijo en este tema.

    Aunque la actitud de los padres debe ser siempre de firmeza y rechazo hacia el consumo, es importante que sientan que pueden hablar contigo de todo ahora y en el futuro.

    Desde la Agencia Antidroga de la Comunidad de Madrid se proponen algunas recomendaciones prácticas.

    • Es importante que estemos atentos a las demandas explícitas que sobre drogas realicen los hijos en el contexto de una conversación. Una forma natural de tratar el tema es aprovechar circunstancias cotidianas de la vida familiar: una noticia en TV, el consumo de tabaco o alcohol por parte de algún adulto de la familia o al tomar un medicamento y explicarles la importancia de hacerlo correctamente.
    • Conviene ofrecer una respuesta a sus demandas, no rechazarlas o evadirlas. Si no se satisface su interés es probable que recurran a otras fuentes.
    • La información ha de ser veraz y objetiva, evitando exagerar o trivializar las consecuencias del consumo de drogas.
    • Es conveniente proporcionarles información sencilla, clara y sólo la necesaria. Sobre todo, deben evitarse los aspectos más morbosos y provocativos que reflejen situaciones extremas.
    • Se debería plantear la información en positivo, haciendo hincapié en la importancia de no consumir y planteando los comportamientos saludables.

    Prevención en el consumo de drogas

    Prevenir es la palabra clave… ¿Cómo lo hacemos en casa?

    Como padres podemos reducir el riesgo si aumentamos lo que los psicólogos llamamos » factores de protección»:

    la comunicación en casa, un entorno familiar donde se transmiten valores y apoyo, un ambiente social constructivo, la implicación del menor en deportes y tiempo libre, sus habilidades sociales y la confianza en sí mismo así como un buen ritmo escolar.

    Si aún así tienes dudas (que es lo más normal) te invito a ponerte en contacto conmigo y resolverlas. Soy psicóloga en Madrid.

    Más información sobre cómo hablar de drogas con los hijos

    Ojo. Un 33% de los jóvenes españoles entre 14-18 años ha probado el cannabis. Yo me temo que el porcentaje es mucho más alto. Además, el cannabis está considerado como de bajo riesgo para la población en general y “como más sana que el tabaco” para los adolescentes. Lo que casi todos los menores ignoran es lo perjudicial que es su consumo para un cerebro adolescente: baja la capacidad de atención con lo que aumenta del fracaso escolar; aumenta los niveles de ansiedad, los problemas familiares y puede tener efectos psicóticos o paranoides (y estos no se pasan con dejar de fumar porros), por citar algunas consecuencias

    Elisardo Becoña, catedrático de psicología lo cuenta mejor que yo para Proyecto Hombre en este vídeo que os recomiendo a todos: Evolución del consumo, adicción y drogas en España.

    Drogas: Cómo hablar del tema con tus hijos. Artículo de Observatorio FAROS para la salud de la infancia y adolescencia.

    Cómo actuar ante el consumo de drogas. Vídeo de la Fad.

    Talking to teen about alcohol and drugs. Child Mind Institute

  • Menores viviendo una guerra

    Menores viviendo una guerra

    ¿Cómo apoyar a los menores que están viviendo una guerra?

    El Colegio Oficial de la Psicología de Madrid ha editado la Guía «Menores viviendo una guerra. Guía para crear un paraguas de protección psicológica» con motivo del conflicto bélico y ante la grave crisis humanitaria que se está generando en Ucrania. 

    Con esta Guía, el Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, ha querido aportar su granito de arena y apoyar a toda la sociedad, facilitando estrategias y pautas psicológicas que puedan ayudar a minimizar el gran impacto que está teniendo la guerra de Ucrania en todas las personas afectadas y muy especialmente en los niños y niñas y adolescentes. Es útil para saber qué decir sobre ésta y otras guerra.

    Está escrita con mucho detalle y distingue en cómo apoyar a los niños y niñas por grupo de edad. Como nos toca a todos, es bueno que la mires aunque no tengas hijos, quizá algo de lo que está escrito te sea útil.

    En cualquier caso, como consejo universal, yo creo que a la hora de apoyar a alguien que sufre, lo primero es conectar con esa persona. Si el peque está triste, si tu adolescente está preocupada por lo que pasa o tu pareja sufre; párate, ponte a su lado, mirale con ojos de verle, sin prisa, quizá en silencio, que note tu compañía, que verdaderamente estás ahí…Escucha lo que te dice con o sin palabras…pasa un rato largo con ellas, así se toma la temperatura de lo que está en su corazón…

    Así empieza la conexión, ¿no? estando disponible, cerca, con intención, con mimo. No te olvides de tí, de cómo tu forma de gestionar tu miedo, tu rabia o tu impotencia afecta a tus churumbeles así que echa un ojo a cómo te sientes a la vez que cuidas de los tuyos.

    Y si te cruzas con quien llega de allí, de ese infierno o de cualquiera cualquiera de los que hay en el mundo no mires las diferencias…busca tu compasión.

    Aquí puede descargarse la guía


  • Tolerancia a la frustración en niños

    Tolerancia a la frustración en niños

    Algunos de los problemas de conducta en niños a partir de los 4-5 años tienen que ver con la capacidad para gestionar su frustración.

    ¿Te pasa más de lo que te gustaría que tu hijo se desespera delante de los deberes antes siquiera de haberlos empezado?

    ¿O que se enfada, se pone a llorar ante la mínima dificultad o cambio de planes?

    La frustración es una de esas emociones difíciles de manejar pero es conveniente que le transmitas a tu hijo o tu hija que es normal que aparezca y le haga sentirse «raro» para evitar que se bloquee y desarrolle un problema de de conducta.

    Cómo enseñar a mi hijo a gestionar la frustración

    Te invito a conocer qué puedes hacer para que tu niño aprenda a gestionar mejor su frustración.

     

     

    ¿Por qué es importante que enseñemos a nuestros niños a tolerar la frustración?

    Porque sabemos que los niños con baja tolerancia a la frustración no toleran bien la incomodidad y las dificultades que normalmente surgen en la vida.

    Ni soportan los retrasos cuando tienen que esperar para satisfacer sus deseos.

    Como resultado, experimentan más estrés, más ansiedad, más preocupaciones y ese resentimiento se puede volver perjudicial para ellos pero también hacia afuera.

    Tranquilo, gestionar la frustración depende de muchas variables como el temperamento, ese estilo educativo que tengáis vosotros los padres,  ese vínculo que establecemos con ellos….lo que sí que sabemos los profesionales es que es una emoción que puedes enseñar a que tu hijo reconozca para que cuente con ella y no se bloquee.

    Todo un reto…que te será más fácil si sigues leyendo.

    CINCO PASOS CUANDO LA FRUSTRACIÓN APARECE

    Vamos a ver esos cinco pasos que conviene que des para que gestione mejor la frustración tu hijo.

    Y lo vamos a ver con un ejemplo: Tu niña de 6 años se atasca con los deberes, le cuesta sentarse a hacerlos, no tiene ganas, te pide que estés con ella “porque, mami es que yo no sé” y hoy, por ejemplo, se ha enfadado tanto que ha roto la hoja.

    1. Identificar el sentimiento, ponerle nombre. Para que aprenda que eso que nota dentro se llama frustración.

    Vaya, pues sí que te has atascado con la suma…te noto como enfadada, ¿no te sale?

    2. Aceptar el sentimiento.

    «Es normal que estés así, cariño. A mí también me pasa, cuando no me sale algo como quiero, me enfado, me quedo como triste, estoy como frustradilla».

    3.Permitir su expresión.

    Puede que el comportamiento de tu niña esté mal, que haya roto la hoja, pero no el sentimiento: vamos a dejar que lo exprese.

    «Entiendo que te enfades pero oye…lo de romper la hoja te has pasado…Igual necesitas sacar ese enfado en lugar de chillando de otra manera. ¿Qué necesitas? ¿Qué te vendría bien? ¿Quieres que le demos golpes a un cojín, necesitas beber agua?»

    Se permite el sentimiento pero regulamos o ayudamos a regular ese comportamiento.

    4. Que lo vea como una oportunidad para aprender. Ojo éste punto cuesta un poco.

    Pero venga…ahora que ya te has desahogado…A ver ¿Qué puedes hacer para que no te lo pongas tan difícil?¿Se te ocurre alguna idea?

    5. El enfoque en la solución de los problemas. Como dice la disciplina positiva, en vez de buscar el responsable, el culpable y darle vueltas a todo lo que ha pasado, vamos a poner la MIRADA en aprender, en solucionarlo, en cambiar eso que no nos ha gustado para la próxima vez que estemos en esa situación.

    ¿Qué te parece, a ver cariño, damos una vuelta y volvemos en cinco minutos?

     ¿Qué te parece que puedes hacer mañana para que los deberes no sean tan rollo?

    Porque la frustración volverá a aparecer y no se trata de negar la emoción sino de enseñarle a ver qué le quiere decir para que no se bloquee sino que cuente con ella.

    CONSEJO TOP PARA GESTIONAR LA FRUSTRACIÓN: recuerda ser paciente y amable contigo mismo y  con tu hija/o.

    ​​

    Aquí puedes ver la masterclass sobre la frustración que grabé para FamilyOn.

    Cómo criar niños y niñas felices. Colaboración para la revista Ser Padres

    Te invito a leer este otro artículo para saber más sobre educación emocional en casa.

  • Problemas de conducta en niños y adolescentes

    Problemas de conducta en niños y adolescentes

    ¿Te han dicho que tu hijo tiene un comportamiento disruptivo? ¿Crees que tu niña puede tener un problema de conducta?

    Cuando los expertos hablamos de problemas de conducta o comportamiento disruptivo en niños y niñas, hablamos de niños que tienen dificultades para controlar su comportamiento, para regular sus emociones y además, les cuesta mucho respetar las normas tanto familiares como sociales, pues lo que les lleva a saltárselas, a tener conflictos con la autoridad, a pegar, a romper cosas de los demás…

    ¿Cómo saber si mi hijo tiene un problema de conducta?

    Son niños que los padres describen como “que se portan mal”, que están continuamente irritados, que se enfadan fácilmente y que hacen enfadar a los adultos de alrededor…

    Esos “niños difíciles” aunque no queramos ponerles etiqueta. O los que nos sacan de nuestras casillas.

    ¿Qué pasa en casa con este tipo de problemas?

    Pues que la atmósfera se vuelve muy densa, muy cargada.

    Se genera un círculo vicioso en el que todos sufren lamentablemente: sufre tu niño, sufre el padre, la madre, los profesores, los hermanos, y puede repercutir en lo académica y en lo social.


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    ¿Cuándo empiezan los problemas de conducta?

    Normalmente empiezan en la edad pre-escolar y suelen continuar durante la edad escolar.

    Hay que distinguir los problemas de conducta de las rabietas infantiles que aparecen en ese lapso de tiempo entre los dos y los tres años. Ahí el niño lo que hace es reafirmar su personalidad a través de las «rabietas». 

    No se trata de que miremos para otro lado cuando aparezcan pero es bueno que sepas que forman parte del desarrollo evolutivo normal del niño y de la niña. Si tú o sus personas de referencia saben cómo actuar ante ellas y le ayudan a regularse, se pasarán sin más dificultad.

    Los expertos sabemos que cuando los padres ponen límites con cariño y respeto, mantienen una buena comunicación con su hijo, se preocupan por poner normas y que se cumplan sin amenazar…contribuyen a que los niños aprendan a regularse mejor. Y aparecen menos problemas de comportamiento lo que mejora la convivencia en familia.

    Suena bien, ¿verdad? No es difícil que lo aprendas.

    Ponte en contacto conmigo si crees que tu hijo o tu hija tiene problemas de conducta porque hay muchas formas de ayudaros.  

  • Resiliencia en Niños y Adolescentes: 7 hábitos saludables

    Resiliencia en Niños y Adolescentes: 7 hábitos saludables

    Cómo desarrollar la resiliencia en niños y adolescentes

    ¿Cómo puedes mantenerte psicológicamente sano en estos tiempos  y protegerte a ti y a tu niño?

    Sabemos que la capacidad para sobreponernos a las dificultades incluso con éxito… esa famosa resiliencia, se cultiva con algunas actividades que están al alcance de todos y fíjate tú, la mayoría son gratis.

    Si nosotros, padres y madres tenemos un ojo puesto en hacerlas e involucramos a nuestros hijos en practicarlas con nosotros, estamos ayudando a que sean más capaces de manejar la multitud de frustraciones que estamos viviendo en estos tiempos de corona …y además las que van a llegar también.

    ¿Quieres saber cómo ayudar a tu hijo a ser más resiliente?

    Las personas más resilientes son más capaces de aguantar la incertidumbre, el estrés y la ansiedad.

    En este vídeo puedes ver qué 7 hábitos saludables contribuyen a que tú y tus hijos  estéis «más fuertes psicológicamente».

    El deporte

    La alimentación

    El sueño

    La gratitud

    El contacto social

    Evitar el exceso de información. Hoy en día, veo muchos adultos en consulta saturados por el bombardeo constante de información en los medios de cuestiones que no aportan nada a nuestra vida.

    Mantenerse en el presente. Evitando estar dándole vueltas a lo que sucedió o estar constantemente viviendo en lo que va a venir porque nos perdemos y se pierden los nuestros también, lo que está pasando.

    Aquí más información interesante si tienes preadolescentes en casa: cómo tratar a tu hijo o tu hija preadolescente.

    Mi colaboración con la revista Ser Padres: cómo criar niños felices.

    Recuerda que si solo no puedes, contacta con un profesional para que pueda ayudarte.

    Soy psicóloga en Villalba y también trabajo en Madrid.

    Psicóloga online. Contacta

  • Resiliencia y coronavirus: la gratitud

    Resiliencia y coronavirus: la gratitud

    ¿Qué cosas nos viene bien practicar a diario, qué gesto cultivar en nosotros mismos como quien riega una planta cada día y así protegernos ante los problemas emocionales?

    Os invito a reflexionar sobre ello ya que estos tiempos extraños por el coronavirus, la incertidumbre, los miedos…ponen a prueba nuestra capacidad para adaptarnos a los cambios y gestionar la adversidad (la famosa resiliencia).

    Empecemos por entrenar nuestra capacidad de ser agradecidos…

    La gratitud o la capacidad para ser agradecidos, nos permite reconocer los aspectos pasados y presentes positivos, buenos, aquello que nos ha beneficiado de algún modo y que, por tanto, ha otorgado significado agradable a nuestra existencia (Petersen y Seligman, 2004).

    Seligman hablaba ya en los noventa de que esta es una capacidad que se puede aprender y entrenar. ¿Por qué?

    ¿Qué aporta la gratitud en tiempos de coronavirus?

    De los numerosísimos estudios que se han hecho tanto fuera como dentro de España, sobre el efecto del coronavirus en nuestras vidas, se ha visto que la gente que menos mal lo ha pasado durante el primer confinamiento tiene en común esa capacidad para ser agradecido (entre otras cosas). A muchos les sale de forma natural otros al leer esto pueden dudar de su efectividad…

    Al margen de las creencias religiosas de cada uno, ese sentimiento positivo que se genera hacia los demás y hacia uno mismo ayuda a protegernos de problemas emocionales.

    No podemos ni queremos ignorar que la vida tiene cosas negativas y que con esta situación quien más y quien menos está pasando por un luto, ha perdido el trabajo o no sabe cómo llegar a fin de mes. Pero incluso con todo en contra, alimentar un sentimiento de gratitud hacia uno mismo y los demás, es beneficioso.

    Te propongo que pruebes. A ver qué pasa.

    Con un pequeño ejercicio al día generas un sentimiento positivo hacia ti mismo y hacia los demás entrenado un factor de protección en ti mismo, una actitud que te ayuda a prevenir el estrés y los problemas emocionales; haciéndote más resiliente… ¿Te animas?

    Cómo practicar la gratitud en tiempos de coronavirus

    Si eres un adulto, haz este ejercicio. Fíjate cada noche cuando te vayas a la cama en qué tres cosas han pasado hoy por las que puedas sentirte agradecido: “3 cosas por las que me siento agradecido, no parece difícil y a la vez un poco naif ¿Qué ha ido bien hoy? ¿Qué he conseguido?”

    ¿En qué me va bien? ¿Con qué he disfrutado hoy?”

    “¿Y qué hacen otras personas por mí o qué han hecho hoy otros por mí? Quizá algo directo, quizá solo una actitud amable por la calle…” Mándales un mensaje mental de agradecimiento. Observa qué sensaciones corporales notas ¿Dónde? ¿Contribuye a cambiar en algo este ejercicio tu estado de ánimo?

    Mañana vuelve a probar.

    Con este pequeño gesto aumentas tus defensas frente a la incertidumbre y el estrés.

    Con niñ@s pequeños yo os recomiendo el ¿qué ha habido bonito hoy? Ese momento antes de dormir donde cada uno dice algo agradable o que le ha gustado que le venga a la cabeza. Puede que salga rápido o no. Cada uno a su ritmo

    Así antes de dormir se conectan con una imagen o un pensamiento agradable, real, con la gratitud también.

    Aquí he visto una idea que me parece muy mona también, un tarro de agradecimientos que puede servir para poner en casa y que cada uno escriba algo por lo que quiera dar las gracias a alguien. O para hacerlo en clase.

     

    Gracias por leerme.

    Si necesitas ayuda, ponte en contacto conmigo . Soy psicóloga en Madrid.

  • Cómo CONTROLAR la ANSIEDAD: 3 Consejos para Calmar la Ansiedad en Niños y Adolescentes

    Cómo CONTROLAR la ANSIEDAD: 3 Consejos para Calmar la Ansiedad en Niños y Adolescentes

    Cómo CONTROLAR la ANSIEDAD: 3 Consejos para Calmar la Ansiedad en Niños y Adolescentes

    ¿Estás más nervioso o nerviosa de lo habitual? ¿Te preocupas mucho? ¿Notas también algo de sudor, se te acelera el corazón o se te cierra el estómago?

    Lo que te sucede es habitual. Tiene que ver con la situación que vivimos en el mundo desde marzo de 2020 cuando el coronavirus hizo que cambiáramos nuestros hábitos de vida.

    O quizá ya lo habías notado antes por nervios ante los exámenes, problemas sociales, miedo a la oscuridad, a salir de casa, a relacionarte con los demás…

    Eso de ponerte a pensar en algo que aún no ha pasado y ya te quita el sueño…

    Eso de dudar si serás capaz de jugar el partido…

    Eso de que no puedas parar de pensar en lo que puede salir mal…

    Eso de que se te acelere tanto el corazón que creas que se te va a salir de la boca…

    Lo llamamos ansiedad y es algo que le pasa a todo el mundo en cualquier lugar del planeta en algún momento de su vida.

    Qué es la ansiedad

    La ansiedad es una emoción más, como lo son la alegría o la tristeza aunque solemos clasificarla como una emoción desagradable o negativa. Es necesaria porque si vemos un peligro y hay que salir huyendo nos avisa y activa nuestro cuerpo para que podamos salvarnos. Es “normal” y universal (le pasa a todo el mundo).

    ¿Qué puedes hacer para controlar la ansiedad?

    Aquí te cuento tres consejos en shorts de 1 minuto.

    Primer consejo para calmar la ansiedad

    Segundo consejo para calmar la ansiedad

    Tercer consejo para calmar la ansiedad

    Por último, un consejo más: si solo no puedes, contacta con un profesional para que pueda ayudarte.

    Soy psicóloga en Madrid. También trabajo online. Contacta aquí.

  • Educación emocional en clase: recursos para profesores

    Educación emocional en clase: recursos para profesores

    EDUCACIÓN EMOCIONAL EN CLASE

    Desde que se inició esta crisis sanitaria he mostrado mi preocupación ante las repercusiones emocionales que tendría sobre la población en general y sobre los menores en particular, el confinamiento y los cambios derivados del mismo. Sin querer ser alarmista…

    Sabemos que “hasta 1 de cada 4 niños presentaría síntomas depresivos y/o de ansiedad. Aun siendo éste un dato alarmante, todavía será motivo de mayor preocupación los efectos sobre la salud mental de nuestros niños y adolescentes cuando se sumen otros factores de los que ya sabemos cómo repercuten en la salud mental (preocupaciones familiares sobre el futuro económico, el paro, el aumento de los trastornos de salud mental en los progenitores…).” Asociación Nacional de Psicólogos Clínicos y Residentes, Mayo de 2020.

    Cada día me llegan testimonios de cuadros de ansiedad, preocupación, duelo y depresión en niños y adolescentes. Ellos utilizan todos los canales que pueden para comunicarse y a veces se atreven más a hablar de sus sentimientos por internet que en su entorno más cercano.

    Si la educación emocional debe ser una parte del curriculum siempre, en estos tiempos de incertidumbre aún es más importante que cuente con un espacio en las clases. Creo que l@s profesores pueden crear un clima adecuado donde los menores pueden expresarse y recibir los “primeros auxilios” para hacer frente a estas emociones desagradables.

    Como no siempre lo tenemos al alcance, comparto en este artículo diferentes recursos educativos para poder trabajar esa educación emocional en el aula.

    La labor del profesor en este sentido es de grandísima ayuda.  👏👏

    Educación emocional: recursos para el aula

    La Guía Objetivo 49 es una herramienta para la Promoción de la Salud Mental en las aulas con alumnos de infantil, primaria y secundaria. 100% recomendado

    Se centra en las actuaciones que las tutoras y tutores pueden realizar desde el ámbito educativo llevándose a cabo desde la Acción Tutorial (Educación Secundaria y Formación Profesional) y desde las aulas en general (Educación Infantil y Educación Primaria), facilitando el trabajo del profesorado y facilitando el acercamiento y el encuentro entre los ámbitos sanitarios y educativos para una protección más completa e integral del alumnado, pues son las personas que guiarán el futuro. Aquí puedes descargarla

    PEDE. La Guía del Programa Escolar del Desarrollo Emocional contiene una descripción de los trastornos emocionales más habituales en los menores y cómo reconocerlos. El material del está pensado para niños con edades comprendidas entre los 8 y los 12 años, diferenciando dos grupos atendiendo a las edades de 8-10 años (2º ciclo de E. Primaria) y 10- 12 años (tercer ciclo de E. Primaria). Con diferentes folletos para los alumnos en el aula y también material para poder realizar en casa con los progenitores.

    Es de la Consejería de Educación y Ciencia del Principado de Asturias y se descarga aquí

    Que tus emociones no queden confinadas.  Aquí dejo el enlace para descargar un cuaderno publicado por el Instituto Aragonés de la Mujer; muy recomendable para que los menores de 1o puedan pintar, conocer, reflexionar sobre sus emociones en los días de confinamiento para poder darles nombre y luz. Aunque haya pasado tiempo, dar un espacio a la ventilación emocional ayuda a los niños a no quedarse enganchados a emociones desagradables.

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    ¿Qué necesita un niño con ansiedad o depresión?

     

    • Lo primero que necesita un niño o adolescente con ansiedad o depresión es saber que son emociones normales, que aparecen por alguna razón y que pueden resolverse.
    • Sentir la compañía, el interés, la ayuda de alguien. Esa señal de alarma del cerebro se calma cuando físicamente alguien nos acompaña.
    • Tener un espacio para compartirlas: Poder hablar de ellas en clase con sus compañeros o escuchar al profesor reconocer sus propios miedos, les quita la sensación de que “solo me pasa a mí” y acaba con el estigma de que soy raro porque “cómo va a tener miedo mi compañera si saca siempre dieces”.
    • Aprender estrategias para convivir con ellas. Son emociones desagradables pero el objetivo no es desterrarlas de nuestra vida sino mantener la tristeza o los nervios en unos niveles tolerables.

    Es habitual que niños y adolescentes manifiesten dificultades emocionales a través de conductas agresivas, la irritabilidad constante o el enfado. La labor de los profesores para estar alerta a estos signos y en su caso hablar con los progenitores es importante siempre pero más en un momento como el actual.[/unordered_list]

    A título informativo…

    Antes del covid, en España diferentes estudios situaban la incidencia de la depresión en niños y adolescentes entre un 6 y un 14,6% (Roa y del Barrio, 2002; Carrasco, del Barrio y Rodríguez-Testal, 2000), por poner un ejemplo.

    Yo me atrevo a decir que la cifra hoy es mucho más alta. Más información:

    Consecuencias psicológicas de la covid 19 y el confinamiento. Universidad Miguel Hernández https://pdc.umh.es/informecovid19/

    Impacto psicológico del covid.  Artículo en Infocop, Revista del Consejo General de la Psicología de España http://www.infocop.es/view_article.asp?id=8833

    Muchos de los niñ@s y adolescentes resolverán esta ansiedad de manera natural, sin mayores complicaciones pero aquellos que sí que podrían necesitarla, no buscarán ayuda profesional o sus padres no podrán afrontarla económicamente y lamentablemente en nuestro maravilloso sistema de salud, las citas con un especialista en psicología tardan más de lo que nos gustaría.

    Como recomendación: si tiene dudas sobre las dificultades emocionales de algún niño o adolescente a su cargo, mejor despejarlas y consultar con un psicólogo.

    Si al leer esta información cree que puede ser de utilidad a alguien, no dude en compartirla.

    Si necesita ayuda, mi contacto . Soy psicóloga en Madrid.

  • ¿Cuándo ir al psicólogo con tu hijo?

    ¿Cuándo ir al psicólogo con tu hijo?

    ¿Cuándo ir  al psicólogo con mi hijo?

    Es habitual que los padres duden a la hora de consultar con un psicólogo.

    Puedo entenderlo: intentamos resolver lo que sucede con cariño y amor. Creemos como progenitores que debemos saber gestionar todo lo que pase con nuestr@s hij@s. Además, hoy no es difícil conseguir información sobre los problemas psicológicos más habituales y cómo resolverlo en casa.

    Y probamos.

    Y eso está bien.

    En muchas ocasiones, el momento malo se pasa sin más consecuencias.

    Pero en otras ocasiones,  consultar con un especialista no sólo es recomendable sino necesario.

    ¿Cómo saber cuándo ir al psicólogo con tu hijo ? ¿Cuándo no hay que dudarlo?

    Aquí te cuento a qué señales hay que estar atentos para consultar con un psicólogo infantil.

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    Señales de que tengo que llevar a mi hijo al psicólogo

    No se trata de “patologizar lo normal”, no todo es un trastorno que requiera acudir a la consulta del psicólogo.

    Ahora bien, es importante saber reconocer las señales que emiten niños y adolescentes como peticiones de ayuda;  las  banderas rojas, como dice Arwen Caban, especialista en apego, y poder distinguir esas actitudes o respuestas emocionales de nuestros hijos que les hacen daño y necesitan de una intervención específica.

    Aquí puedes leer algunos ejemplos en los que los niños y los adolescentes dan señales de que hay que consultar con un psicólogo.

    • Hay una “vuelta atrás” en cuestiones de autonomía ya conseguidas: Tu niña, que controlaba perfectamente sus esfínteres, vuelve a orinarse en la cama (y no es una noche aislada de vez en cuando o justo porque estaba con fiebre ese día) o tu hijo se muestra esquivo con todo el mundo de pronto y ha dejado de asearse como solía.
    • Se ha hecho cortes o se hace daño a propósito. O habla de “que estarías mejor sin mí, no valgo para nada, …”
    • Se le ve triste, alicaído, no tiene ganas de salir o por el contrario “está siempre enfadada”, “no sabe controlarse, me insulta y me pega”, “le cuesta aceptar su frustración y se enfada tanto”. Los menores manifiestan su tristeza con irritabilidad, ojo.
    • Le notas comportamientos extraños. Por ejemplo, una niña de 12 que se relaciona con semi conocidos de forma demasiado sensual.
    • Tiene problemas con la comida: un niño de 4 años que no come sólidos, por ejemplo “porque no hay manera, solo come purés”, un adolescente que controla meticulosamente cada alimento que ingiere.
    • Hay problemas importantes de comportamiento o con las normas: “no para de desafiarme”, “todos los días le tengo que castigar”, “ya no sé qué hacer para que me haga caso”.
    • La relación con algún miembro de la familia es muy muy difícil.
    • Le falta autocontrol en la gestión de los dispositivos electrónicos: no puede separarse de su móvil, juega más de 3 horas cada día, deja de hacer otras cosas por “engancharse”, si no juega está enfadada o como vacío.
    • Ha dado un cambio brusco en su comportamiento. Es normal que un preadolescente tenga cambios de humor y esté más irascible pero no que de pronto se encierre en sí mismo y no cuente contigo para nada durante días.
    • Los cambios en el rendimiento académico de pronto también nos pueden indicar que «algo pasa».
    • Tiene miedos importantes que le impiden llevar su día a día con normalidad.
    • Es habitual que se queje de dolores de estómago, la cabeza o algún otro síntoma físico y no hay nada que lo justifique desde el punto de vista médico.
    • Se queja de dificultades sociales en el colegio, se le ve solo, algo apartado, no invita a otros ni es invitado, está sufriendo aislamiento social…
    • Tiene dificultades para dormir, miedos nocturnos, pesadillas o terrores.

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    3 razones para consultar con un psicólogo infantil

    Muchas veces quien primero detecta la necesidad de ir al psicólogo con tu hijo es el profesor o el pediatra. Algunos padres piensan que su profesor se equivoca “porque tampoco es para tanto”.

    Mi experiencia como profesional es que hay que hacerles caso: lo que en casa puede pasar desapercibido en el colegio quizá se hace más evidente o quizá allí comparte algo que no se ve en otro ambiente. Piénsalo, sus profesores pasan al menos 5 horas al día con tu hijo y le ven en otro contexto diferente (y con otros ojos!!).

    1. Desde el colegio, el profesor suele detectar:
    • dificultades de aprendizaje como una dislalia, dislexia, discalculia: “no se le entiende al hablar, no lee bien y ya debería, le cuesta entregar los deberes, es muy desorganizado, no para quieto, ha pegado un bajón en su rendimiento escolar…”
    • Problemas de conducta: “no deja hablar a los demás, si no es protagonista no hay manera, no lo hace con mala fe pero acaba pegando a los compañeros…”
    • Trastornos en su estado de ánimo: “le he visto muy triste, no se relaciona en el patio como antes, se puso tan nervioso antes del examen que vomitó, está a la que salta…”
    • Problemas en la función ejecutiva, TDAH, …
    • Altas capacidades.
    1. Si el pediatra te recomienda que consultes con un psicólogo: no lo dudes.
    2. Ha pasado algo grave que le afecta directamente y quieres saber cómo manejarlo: la enfermedad o la muerte de alguien cercano, una separación o divorcio, un accidente en el que ha sido partícipe o ha vivido de cerca, algún problema importante en la familia (crisis económica, depresión de un progenitor…).
  • Educación emocional para adultos: un libro

    [blockquote text=»La sabiduría de las emociones
    Descubre lo que nos enseña el miedo, la culpa, la vergüenza…
    Norberto Levy, 1999″ show_quote_icon=»yes»]

    Si eres un adult@ curios@ y estás buscando literatura para conocer mejor tus emociones y aprender a gestionarlas, éste es un buen pequeño libro para empezar. Yo lo descubrí hace algunos años y me parece muy interesante.

    Muchos de nuestr@s niñ@s han leído “El monstruo de colores” o tienen tutorías en clase donde trabajan las emociones pero los mayores de 25 años no han tenido la misma suerte. “No te enfades tanto”, “tener miedo es de cobardes”, “qué vergonzoso eres, anda espabila” son frases ligadas a esa idea que se tenía de que las emociones desagradables eran negativas y había que huir de ellas como de la peste o si se tenían, esconderlas.

    Qué idea tan lejos de lo que es mejor para el crecimiento de las personas…

    “Los sentimientos son señales importantes de la existencia de un problema” (enfado porque te has peleado con alguien, tristeza porque te has perdido en una excursión…).

    Esta cita está sacada de un estupendo manual para el trabajo con niños y adolescentes* para aprender a resolver problemas.

    Darse cuenta de la emoción que se siente (sin negarla, sin huir de ella), es el primer paso para enfocarse en la resolución del problema que se tiene delante. Por eso es tan importante que los niños y los adultos que están a su cargo, sepan conocer sus emociones y gestionarlas.

    Desde este punto de vista, Norberto Levy trata las emociones desagradables más comunes y da pistas de cómo en lugar de quedarnos enroscados en los pensamientos, podemos aprender a distinguir “lo que la emoción nos dice” para ayudar a desbloquear la situación que nos preocupa y seguir adelante.

    Me gusta el nombre que le da a los capítulos, lejos de lo negativo de estas emociones desagradables: “la dignidad del miedo”, “el enojo que resuelve”, “la culpa que tortura, la culpa que repara” o “aprender de la envidia”.

    Si quieres conocer mejor tus emociones y cómo gestionarlas, te va a venir bien a ti y a los que te rodean.

    Incluye algunos ejercicios para practicar en el reconocimiento de tus emociones que no tienes por qué hacer pero que vienen bien si los haces.

    Por ponerle una pega, quizá por su lenguaje (argentino es su autor), algunas palabras pueden sonar algo lejanas pero sigue siendo material imprescindible en la educación emocional de los adultos.

    Que lo disfrutes.

    *Mejora de la autoestima. Técnicas para niños y adolescentes. W. Alice Pope, M. Susan y otros, 1996. Ed. Martínez Roca.

    La sabiduría de las emociones Comprar en Amazon

  • Cómo calmar a un niño ansioso

    Cómo calmar a un niño ansioso

    Ansiedad en niños…¿cómo ayudar?

    La ansiedad forma parte de la vida como otra emoción más. Es normal que niños y niñas pasen por momentos donde sientan ansiedad…la vuelta al cole después de las vacaciones, la oscuridad en una casa diferente, jugar un partido importante son ejemplos de situaciones que pueden despertar en nuestros hijos nervios y alguna preocupación un poco más intensa de lo habitual.

    No es conveniente centrarse en que la emoción desaparezca. En contra de lo que muchos piensan, evitar a toda costa las emociones desagradables  o maquillarlas, no les hará más felices.

    Sí que les ayuda a gestionar sus emociones,  transmitirles que  las que llamamos emociones desagradables (como el miedo, el enfado o la culpa) cumplen una función de alerta, de aviso.

    Como  escribe Norberto Levy «son estupendas y refinadísimas señales, que alertan, cada una de ellas acerca de un problema en particular y su función es remitir a ese problema» para poder avanzar.

    Te invito a indagar más sobre esa función que cumplen  las emociones pero mientras lo haces, aquí te dejo tres trucos para calmar la ansiedad infantil.

    Cómo calmar la ansiedad en tus hijos

        1. Validar o reconocer esa emoción que está sintiendo. Esto es lo primero que hacemos cuando aparece una emoción: dejar que la sientan. No la negamos ni le quitamos importancia sino que nos centramos en validar su existencia y enseñarle al niño a gestionar esas sensaciones y esos pensamientos que suelen acompañar la emoción. Así que olvídate de frases “pero qué tontería que te pongas nervioso, si no va a pasar nada”. Prueba con «es normal que estés un poco nervioso, quieres que hablemos de eso que notas?»
        1. Estoy aquí y estás a salvo.La ansiedad se acompaña de inseguridad: en nuestro cerebro se activa inmediatamente una señal de alarma. Por eso, cuando notes los primeros signos de ansiedad en tu hijo, acércate, dale un abrazo, hazle unos mimos… De esta forma su cerebro se tranquilizará y la ansiedad remitirá un poco.
        2. Enséñale a respirar profundamente… Cuando sufrimos ansiedad nuestro pulso se acelera y la respiración se hace entrecortada, el cerebro capta esos cambios y activa el modo lucha/ huída porque cree que estamos en peligro y debe prepararse para huir. Usar una técnica de relajación contribuye a que estos cambios fisiológicos vuelvan a la normalidad y el cerebro comprenda que ha sido una falsa alarma y que “todo está bien”.

         

        Te invito a ver este vídeo con tus niñ@s a ver qué les parece el truco. Pincha aquí y disfruta.

    ¿Qué es el trastorno de ansiedad?

    Los trastornos de ansiedad (según el DSM-V) se diferencian del miedo o la ansiedad normal propios del desarrollo por ser excesivos o persistir más allá de los períodos de desarrollo apropiados. Los trastornos de ansiedad son los que comparten características de miedo y ansiedad excesivos, así como alteraciones conductuales asociadas. El miedo es una respuesta emocional a una amenaza inminente, real o imaginaria, mientras que la ansiedad es una respuesta anticipatoria a una amenaza futura. Es evidente que ambas respuestas se solapan, aunque también se pueden diferenciar, estando el miedo frecuentemente asociado a accesos de activación autonómica necesarios para la defensa o la fuga, pensamientos de peligro inminente y conductas de huida, y la ansiedad está más a menudo asociada con tensión muscular, vigilancia en relación a un peligro futuro y comportamientos cautelosos o evitativos.

    Dentro de esta clasificación nos encontramos con diferentes trastornos que pueden afectar a los niños como el trastorno de ansiedad por separación, el mutismo selectivo, la fobia específica, el trastorno de ansiedad social, o la ansiedad generalizad.

    Puedes pinchar aquí para saber más sobre la ansiedad infantil

  • Consejos de autocuidado para profesionales sanitarios

    Consejos de autocuidado para profesionales sanitarios

    Consejos de autocuidado para profesionales sanitarios: cómo ayudarles a mantener un buen ajuste emocional

    El Colegio Oficial de la Psicología de Madrid  al que pertenezco, ha publicado unas recomendaciones de autocuidado para profesionales sanitarios encaminadas a mantener un buen ajuste emocional.

    En este link puedes encontrarlas.

    Si eres personal sanitario, lee por fi y cuídate mucho.🙏

    Si no lo eres, te invito a leerlas también.

     

    ¿Por qué los profesionales sanitarios deben cuidarse?

    Lo que cuentan los sanitarios…

    Hablan de esfuerzo, cansancio, de pasar de la tristeza brutal a la alegría intensa, todo tan rápido y a tanta velocidad, sin apenas tiempo para procesar y encajar lo vivido porque “no había tiempo para pararse…”

    “Llegar a casa y quitarte toda la ropa sin ganas de nada más que de abrazar a alguien y descansar pero sabiendo que no puedes por si acaso,…

    Atender a tantas personas en situación de emergencia puede generar estrés, angustia, depresión, sentimientos de incapacidad…

    Ver morir a tantos en tan poco tiempo lo multiplica por cien (¿mil?) y puede generar en muchas personas un trastorno por estrés postraumático.

    ¿Y qué es el trastorno por estrés postraumático?

    El trastorno por estrés postraumático puede afectar a cualquiera de nosotr@s por las experiencias que hemos vivido por la crisis del coronavirus y se caracteriza por:

    • Recuerdos angustiosos, recurrentes, involuntarios, intrusivos de esos que es difícil quitarse de la cabeza.
    • Malestar psicológico intenso y prologado, reacciones fisiológicas, sueños angustiosos…que afectan al día a día.
    • Creencias negativas y exageradas sobre uno mismo…porque “quizá podría haber hecho algo más”…
    • Miedo, culpa, sensación de estar reviviendo lo que ya ha pasado una y otra vez…

    Si conoces a alguien con estos síntomas, ayúdale a hablar de lo que le preocupa.

    Si tienes dudas, pregunta a un profesional.

  • Y si ahora que podemos salir…¿mi hijo no quiere?

    Y si ahora que podemos salir…¿mi hijo no quiere?

    Después de tantos días sin salir a la calle muchos de los niños están ilusionados con la idea de salir de paseo al fin. Algunos en cambio, pueden manifestar miedo, temor, incluso rechazo a hacerlo.

    ¿Qué hacer si mi hijo no quiere salir a la calle?

    Debemos entender nosotros primero que ésta es una reacción normal después de estar tanto tiempo dentro de casa, confinados para evitar el contagio.

    Al principio de la cuarentena, nuestro cerebro “se hizo a la idea” de que permanecer dentro nos protegía y ahora debe entender que salir ha dejado de ser una amenaza.  Y esto, lleva un poco de tiempo.

    Igual le pasa al cerebro de los niños. Por eso, volver a salir a la calle de forma gradual es interesante para que vayan volviendo a la normalidad poco a poco.

    ¿Qué es recomedable para volver a salir a la calle tras el confinamiento?

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    • Trasmite calma y paciencia.
    • Muéstrate compresivo con lo que siente. Recuerda que todas las emociones son válidas y que si le invitas a hablar sobre lo que le pasa, le entenderás mejor. ¿Cómo? Pincha para ver algunos trucos.
    • Respeta su ritmo, no le obligues.
    • Evita “patologizar” las emociones desagradables como ésta. “Si ya podemos salir y sientes un poco de nervios es normal después de tantos días”.

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    Si tu hijo se  bloquea y no quiere salir a la calle…

    Aquí puedes leer trucos que ayudan

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    • Despertar su curiosidad: “¿Crees que habrá algo diferente en la panadería? ¿Cómo estarán de bonitas las plantas después de tanta lluvia?
    • Dar información que le tranquilice: “Después de estar tanto tiempo dentro de casa, vamos a empezar a salir a la calle un rato corto. Ya no hay tanto peligro”
    • Ir poco a poco: “qué te parece si salimos hoy solo hasta la esquina”.
    • Explicar con calma las normas que nos protegen: distancia social, mascarilla, limpieza…
    • Responder a sus preguntas.
    • Avisarle de lo que se va a encontrar: “mucha gente va a ir con mascarilla como nosotros porque es lo que hay que hacer para evitar contagios”
    • No regañarle, no exigir, no obligar con violencia.

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    El miedo a salir a la calle no es solo cosas de niños y niñas

    ¿Y si soy yo quien tiene miedo y se lo transmito? ¿Y si yo no tengo ningún miedo y creo que mi hijo tiene que actuar igual que yo, y me parece una tontería que ahora se niegue a salir?

    El clima que se respira en casa también influye en lo que el niño tenga en la cabeza. Si continuamente oye las noticias y los datos del número de muertes por ejemplo, su nivel de preocupación aumentará. Recuerda que es importante seguir las recomendaciones de los profesionales mientras dure el #yomequedoencasa.

    Apaga la televisión y dale tú datos que pueda asimilar.

    • ¿Por qué antes no podíamos salir y ahora sí? Porque ahora ya sabemos más sobre el virus y cómo se contagia. Porque estando en casa tantos días hemos evitado que se contagien muchas personas a la vez. Porque ahora quien se contagia sabemos cómo curarle. Porque si salimos poco a poco y cumpliendo las normas, evitamos contagiarnos.
    • ¿Qué va a pasar? Los expertos están trabajando en una vacuna pero aún es pronto para que la tengan preparada. Es un proceso que siempre lleva meses incluso un año, quizá. Lo bueno es que los médicos ya saben cómo curarlo, hay más máquinas de las que ayudan a respirar, se fabrican más máscaras para protegernos, más batas para proteger a las enfermeras; estamos más preparados.
    • ¿Cómo se cura? Con medicinas como las que han estado dando a los miles de personas que han tenido el virus y se han curado. Aquí en España, al menos 90.000 mil personas han pasado por el hospital y se han curado. Como ya no nos ponemos todos juntos de golpe malos, nos pueden atender mejor.
    • Frases que calman:“yo te acompaño”, “estoy a tu lado”, “vamos juntos”, “te cojo la mano, “cuando quieras volver me lo dices”, “no hace falta que estemos mucho rato”, «poco a poco», «cuéntame», …

    Si quieres saber más sobre la ansiedad infantil, te invito a leer más.

    Si necesitas más ayuda, ponte en contacto conmigo.

    Aquí las recomendaciones del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid. Puedes leer también otra opinión.

  • Cómo gestionar la ansiedad en la cuarentena

    Cómo gestionar la ansiedad en la cuarentena

    Cómo afrontar y gestionar la ansiedad durante la cuarentena

    [blockquote text=»La ansiedad es una emoción más.
    Aprender a lidiar con ella de una manera eficaz es posible.
    Incluso en la cuarententa 🌈» show_quote_icon=»yes»]

    El Colegio Oficial de la Psicología de Madrid ha elaborado unas recomendaciones para adultos (y adolescentes) para gestionar la ansiedad que sentimos durante esta situación de confinamiento.

    Aquí puedes leer el texto íntegro.

     

    GUÍA PARA LA GESTIÓN DE LA ANSIEDAD

    Durante las últimas semanas es innegable que la vida de todos ha cambiado. Vivir una situación como la que estamos genera incertidumbre cuanto menos y en muchos casos provoca miedo, llegando a producir incluso situaciones de ansiedad. Este pequeño documento está realizado con la finalidad de que podamos dar respuesta a la población en general sobre cómo manejar los posibles síntomas de ansiedad y por supuesto, para aquellas personas que teniendo antes síntomas de la misma, vean que en estos días se intensifican.

    ¿QUÉ ES LA ANSIEDAD?

    La ansiedad es un mecanismo de nuestro organismo cuando trata de dar respuesta a una situación que nos genera amenaza. Es adaptativo, necesario y universal. Ahora bien, cuando este “mecanismo” comienza a mandar un mensaje de alerta continuada puede que nuestro sistema de defensa comience a fallar y se produzca sintomatología, siendo en realidad ésta la que puede afectar a nuestras distintas áreas de vida.

    ¿CÓMO RECONOZCO LOS SÍNTOMAS DE ANSIEDAD?

    La sintomatología que experimentamos son reacciones que escapan al control de la persona y que tienden a repetirse si no los detectamos y tratamos correctamente. Para identificarlos vamos a detallar los tipos que existen:

    Somáticos o físicos: palpitaciones, taquicardia, mareos o sensación de inestabilidad, nauseas, sensación de malestar en el estómago, sudoración excesiva, sensación de ahogo, temblores, rigidez o debilidad muscular, insomnio, tensión muscular, hormigueos, fatiga y dolor de cabeza tensional.

    Emocionales: sensación de agobio, miedo, sensación de falta de control, irascibilidad, inseguridad, sensación de extrañeza y/o vacío, incertidumbre, mayor vulnerabilidad, inquietud.

    Conductuales: hiperactividad o hipoactividad motora, bloqueo, impulsividad, deseo de escapar o huir de la situación, estado de alerta permanente y dificultad para permanecer tranquilo.

    Sociales: dificultades para seguir el curso de una conversación, verborrea, quedarse en blanco, dificultades para expresar sus opiniones y emociones.

    Cada persona podemos presentar unos síntomas concretos diferentes a los de otra persona, depende nuestra vulnerabilidad biológica y psicológica e incluso de experiencias vitales.

    ¿Qué puedo hacer si tengo ansiedad?

    [unordered_list style=»circle» animate=»no»]Y si me siento así, qué es lo que tengo que hacer:

    o Intenta poner en tela de juicio lo que estás pensando en este momento.

    Anota en una hoja lo que piensas.  “Si me contagio qué evolución tendrá en mi cuerpo la infección, podría morirme”

    Anota los datos objetivos que justifican lo que estás pensando. “En este momento no tengo síntomas como para concluir que tengo el virus”. Si no tienes datos objetivos es un pensamiento irracional y tienes que desecharlo, no dedicándole más tiempo. Focaliza tu atención en aquellas cosas que puedes hacer en este momento y que puedas controlar directamente.

    Anota una nueva forma de ver la situación que te molesta. “Estoy tomando todas las medidas para no contagiarme, ahora continuo con lo que estaba haciendo y pensare en otras cosas”.

    Describe la situación y no la juzgues.

    o Valida tus sensaciones. Son normales, molestas pero normales.

    “Siento sudoración, calor y me late el corazón más deprisa, estoy con inquietud”. Es normal que me sienta así, no tengo que luchar contra estas sensaciones, poco a poco se irán pasando. Acepto mis emociones.

    o Puedes hablar de lo que sientes, de lo que te preocupa, con alguien que haga una buena recepción de tus palabras, que te comprenda, que no te juzgue, tampoco son necesarios los consejos rápidos para intentar hacer algo que te quite esa sensación. Solo expresa.

    o Puedes respirar profundamente, con serenidad, tres veces y continúa con tu respiración normal.

    o Intenta moverte de vez en cuando, no estés mucho tiempo sentado/a. Realiza alguna actividad física, es suficiente con que sea moderada, no te propongas metas que ahora cueste conseguir.

    o Cuida y fomenta las relaciones sociales. Conversa con familiares y amistades. Es cierto que nuestras relaciones están limitadas, pero hoy en día existen diferentes formas de poder comunicarte e incluso de vernos, aprovéchalo.

    o Focaliza tu atención en estímulos externos y en lo que vas a hacer de manera inmediata. Realiza actividades que te gusten de vez en cuando.

    o Intenta mantener hábitos de sueño y alimentación saludables.

    o Diseña objetivos sencillos a trabajar durante el día y haz lo posible para conseguirlos, a veces incluso aunque no te apetezca. Disminuye un poco el ritmo de las cosas que tienes que hacer.[/unordered_list]

    En situaciones en las que sentimos un miedo intenso o en las que hemos mantenido una situación de ansiedad durante tiempo puede darse lo que conocemos como “ataques de pánico”. Un ataque de pánico puede ser fácil de identificar para un psicólogo/a, pero difícil para la persona que lo sufre por primera vez. Normalmente, lo que la persona piensa es que le está sucediendo algo muy grave. Los síntomas son similares a los descritos anteriormente pero suelen darse en un espacio de tiempo más corto y de forma muy intensa (palpitaciones, sensación de irrealidad, temblor, mareo, molestias gastrointestinales, sudoración, miedo a perder el control, creencia de que nos va a pasar algo terrible, etc.).

    A continuación, te dejamos algunas pautas que pueden ser de ayuda en caso de tener un ataque de pánico.

    Si tengo un ataque de pánico en este momento, ¿qué puedo hacer para sentirme mejor?

    1. Soy consciente de mis pensamientos exagerados. Los identifico e intento racionalizarlos.

    2. Respiro lenta y profundamente, llevando el aire a la parte más baja del pulmón.

    3. Autoinstrucciones: “Estos síntomas no son peligrosos, igual que vienen, se van”.

    “Voy a aceptar estas sensaciones y no tengo que hacer nada. No tengo que luchar contra ellas”.

    Si ya ha pasado en otras ocasiones, “ya lo he pasado en otras ocasiones y no me ha pasado nada. En unos instantes me sentiré mejor”.

    4. Continúo con lo que estaba haciendo. Me centro en la tarea.

    5. Palmadita en la espalda. He conseguido pasar este momento y ahora estoy bien.

    Es importante con la finalidad de evitar que esta situación se repita, seguir las indicaciones referidas en el apartado anterior.

    Este artículo de Fernando Cembranos, psicólogo, tiene ideas muy buenas también para gestionar la ansiedad durante el confinamiento. «Lo estoy haciendo razonablemente bien» es una frase suya que te invito a tener in mente durante estos días para cuando te surjan las dudas sobre tí mismo.

    💙💙 Cuídate muy bien y mucho, que queremos verte bien cuando esto acabe.

    Ansiedad infantil durante el coronavirus

    Aquí unos consejos para gestionar la ansiedad de los niños y niñas

    Si necesitas un poco más de ayuda, ponte en contacto conmigo.

  • Yomequedoencasa con niños: recomendaciones

    Yomequedoencasa con niños: recomendaciones

    Recomendaciones para #yomequedoencasa con niños

    Házles partícipes

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    • Para hablar con los niños/as sobre el coronavirus. Explicar lo que sucede con calma, sentido del humor y esperanza: «esto también pasará, hay que cumplir lo que nos piden, es normal que nos cueste, es un esfuerzo grande pero juntos podemos hacerlo”… Ver aquí las recomendaciones del Colegio Oficial de la Psicología.
    • Explícales qué es esto del #yomequedoencasa como movimiento global, para evitar un virus y no generar más urgencias que las necesarias y la saturación de los hospitales («si salimos con el patinete y nos rompemos algo, no es buen momento para ir al hospital).
    • Contarles lo qué pueden hacer ellos para contribuir a que la situación mejore: lavarse las manos bien, estornudar hacia el codo, comer sano, participar de los homenajes porque fomentamos el sentimiento de compasión y de grupo. Di frases como: «cada uno hacemos lo que podemos, qué bien que te lo tomes en serio, me encanta que aunque te cueste no dejas de intentarlo…»
    • No dejes de asomarte a la ventana o al balcón para aplaudir: les genera un buen rollo y un sentido de comunidad muy importante para entender lo que supone su encierro.

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    Crea una rutina

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    • De lunes a viernes crea una rutina parecida a la habitual: hora de levantada, deberes, «clases virtuales» si las hay, comida, algo de descanso, rato de aburrirse, algo de tele o video juegos también. Pero es importante que haya ratos de no ruido de fondo (ojo a la tele o la radio encendidas todo el rato) porque aplacamos su mente y mejora su bienestar.
    • Los fines de semana altera los horarios y rutinas para que haya sensación de ruptura, como de fin de semana.
    • Como no se puede salir, habrá que tener algún rato de juego “loco”, ejercicio, pilates, yoga…para mantenernos activos. Quizá una zona de su cuarto con una alfombra o aprovechar el jardín, la terraza quien tenga.
    • La música: para que bailen, pongan sus canciones favoritas, «canten a grito pelaó», se relajen…siempre funciona.
    • Que participen activamente de las obligaciones de limpieza y orden en casa, que así se mantienen activos. No lo dudéis, a los más pequeños les encanta coger el trapo y limpiar los cristales…

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    Mima sus emociones y las tuyas

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    • Respeta y da salida a sus emociones. Anticiparles, por ejemplo, que es normal que sientan un poco de nervios, de ansiedad y que la mejor manera de que se les pase es contándoselo a alguien.
    • Permite y fomenta la comunicación son sus amigos, familia, a través de teléfono o cualquier medio porque reduce la ansiedad. Los adolescentes son quienes más van a necesitarlo así que permitir (con los límites que vosotros pongáis) el contacto con sus iguales.
    • Aprovecha este tiempo de no colegio para hacer eso que cuando hay, no nos da tiempo a hacer: hobbies, ordenar, tirar cosas…implicándoles a ellos según su edad.
    • Difruta de estar juntos y cuando lo necesites, tómate un rato al margen.
    • Cuidate mucho y muy bien.

    Que tus emociones no queden confinadas.  Aquí te dejo el enlace para descargarte un cuaderno publicado por el Instituto Aragonés de la Mujer  muy recomendable para que los menores puedan pintar, conocer, reflexionar sobre sus emociones en estos días de confinamiento para poder darles nombre y luz.

    Si tu hij@ es menor de 6 años tendrás que adaptar un poco el lenguaje cuando se lo leas. El objetivo es que este material pueda servir de excusa para hablar de sus emociones y ¿por qué no? de las tuyas también.[/unordered_list]

    Céntrate en el hoy, el momento

    Es un tiempo largo, un poco aburrido, que nadie desea, la verdad pero el hecho de pensar y adelantar lo difícil que va a ser sólo hará que te sientas peor cada vez.

    Por eso te pido que te centres en lo que estás haciendo ahora mismo. Que con tus hij@s estés a lo que estás haciendo, en ir poco a poco, cada día es un logro!

    Maneja la información que reciben

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    • No estés más pendiente del móvil y las últimas noticias que de ellos. Que está bien ser parte del #yomequedoencasa pero también del «házme caso, mamá-papá».
    • Ojo sobre todo a los medios de comunicación encendidos constantemente con información sobre el coronavirus, avances, contagios o número de muertos… porque les genera ansiedad y miedo (igual que a los adultos).
    • Que nuestro día a día en cuanto a lo que hablamos con ellos no gire exclusivamente entorno al coronavirus: hay más noticias de actualidad para compartir y si no las encontráis, hablar de otra cosa.
    • Respeta las decisiones que toman «los expertos» y busca fuentes fiables. No reenvies información al tun tun, por favor.
    • Ahora no es momento de buscar culpables o criticar la mala gestión, mejor ser transigentes con los fallos que se hayan podido cometer. ¿Y por qué?Por ti mismo y por los que te rodean.  Porque si tú lo sientes así además, tus niñ@s también. El enfado o la ira  son emociones mucho más complicadas de gestionar dentro de casa y lo que queremos es estar lo más tranquilos que se pueda, no?
    • Si tus hijos usan redes sociales, podéis intercambiar información sobre lo que a ellos les llega para poder desmentir bulos o información falsa.

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    [ordered_list]Para saber más:

    1. 10 aspectos fundamentales para organizar estos días de #yomequedoencasa. Colegio Oficial de la Psicología de Madrid. No dejes de leerlo.
    2. Recomendaciones para manejarnos nosotros los adultos en esta situación. Eso de cuidarnos bien es muy importante.
    3. Tranquilos y atentos como una rana. Eline Snel. Ejercicios para  mantener la calma para niños. Muy recomendables para antes de dormir. Podéis ir probando a ver cuál les gusta más y seguro que a los adultos también os viene bien. En este link os piden un correo para poder escucharlos pero también podéis comprar el libro con CD.
    4. Recursos para hacer cosas en casa con los niños. De esto hay mucho en internet, os dejo algunos.

    42 juegos e ideas creativas para que los niños sin cole se entretengan en casa. Son gratis.

    Tablero de pinterest con manualidades para hacer en casa, de Miriam Leirós. Puede ser una alternativa a la tele o la Tablet y mucho más creativa y positiva para su cerebro.

    Ideas de Greenpeace: buenas, baratas y de las que cambian el mundo.

    Museos para ver on line. Aquí el link de educarencalma

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    [blockquote text=»Si necesitáis ayuda, aquí estoy. No hay que sufrir de más.» show_quote_icon=»yes»]

    Para contactar conmigo, envíame un correo a btp@old.laconsultadebego.com con el asunto sobre el que quieras hablar y pedir tu cita.

  • Peleas entre hermanos: HELP!!

    Peleas entre hermanos: HELP!!

    Peleas entre hermanos… ¿Qué puedo hacer?

    [blockquote text=»La mejor forma de enseñar a nuestros hijos a pelearse es inmiscuirnos continuamente en sus peleas. Los padres tienen dificultades para creer que la principal razón por la que sus hijos se pelean es para que ellos se inmiscuyan. Los padres que se mantienen al margen de las discusiones observan que sus peleas disminuyen drásticamente. Jane Nelsen, Cómo educar con firmeza y cariño.» show_quote_icon=»yes»]

    Todos los padres del mundo nos pueden contar que las peleas en casa entre hermanos y hermanas son parte del día a día. Es normal que los hermanos se peleen… ¿No lo hacías tú de pequeño? Yo desde luego sí. 😇

    En casi todas las casas, el hijo mayor suele ser el que se enfada con más facilidad y más se irrita y el pequeño quien suele sacar mayor provecho de que su madre (normalmente es quien suele acudir a “poner orden”) se involucre.

    Además, si tu hijo/ te dice que “le haces mucho más caso a mi hermana” o “es que siempre le das la razón a él”, deberías analizar tu comportamiento porque suelen tener razón.

    Piensa un poco: quizá  pasas más tiempo ayudando en los deberes a uno, quizá porque al mayor no le reconoces lo que te ayuda en casa y al otro sí, quizá porque con la pequeña eres más protector aunque ya haya cumplido los 10…

    Te invito a hacer la “prueba del algodón”: durante los próximos días da al menos dos valoraciones positivas a tus hijos (sobre todo a aquel que se ha quejado). A ver qué efecto surte que les digas algo que te gusta de ellos, les reconozcas una cualidad que admiras o les lances un elogio inesperado.

     

    Cómo acabar con las peleas entre los hermanos

    Si quieres resultados diferentes, tendrás que actuar de forma diferente

    Un 80% de los padres que han probado a actuar diferente dejando de implicarse y sin tomar partido por uno u otro hijo, confirman que el número de peleas desciende.

        1. Lo primero que debemos hacer es asumir nosotros, los padres, que es normal que nuestros hijos discutan y se peleen; todos los hermanos se pelean. Así que cierto grado de gritos, peleas, discusiones es lo habitual en una casa con varios hijos.
        2. Lo segundo, dejar que gestionen ellos sus peleas.
        3. Lo tercero, ayudarles a que busquen soluciones a sus conflictos.

    ¿Qué funciona para que mis hijos discutan menos?

    La clave para que desciendan las peleas es que no tomes partido por ninguno y hables muy muy poco, sobre todo si no sabes lo que ha pasado antes.

    Cuando te veas obligado a participar, debes actuar de forma imparcial y tratar a los dos por igual, como si tú sólo fueras el árbitro del partido y contigo no fuera el asunto.

    ¿Cómo conseguir que mis hijos no se peleen?

    El mantra que debes repetirles a ellos y también a ti mismo/a es que “esto es algo que debéis resolver vosotros”, “yo no me meto”, “son vuestras cosas»,  «yo no he visto cómo ha empezado” u otra frase que te ayude a que les quede claro que “ésta no es tu guerra”.

    Artículo de «malasmadres» para acabar con las peleas de hermanos: muy interesante.

    Si ya estás convencido pero te resulta difícil llevarlo a la práctica, ponte en contacto conmigo que soy psicóloga infantil y puedo ayudarte.